Después del invierno, debido a las duras condiciones del mismo, nos encontramos multitud de troncos y ramas caídas al pie de los árboles más grandes. Estos son elementos importantes dentro de los ecosistemas templados y lluviosos. Por una parte sus caídas despejan el camino de la luz solar hasta la base del bosque, y además por la acción de hongos y bacterias, en su descomposición aportan los nutrientes necesarios para la constante renovación del medio. |